El embajador de EEUU en China exhorta al "diálogo" con el Dalái Lama

El embajador de Estados Unidos en China exhortó a Pekín a mantener "un diálogo de fondo" con el Dalái Lama, declaraciones hechas esta semana durante una inusual visita en Tíbet, indicó el sábado su embajada.

Terry Branstad viajó del 19 al 25 de mayo a la provincia de Qinghai (noroeste de China) -poblada por numerosos tibetanos- y a la región autónoma de Tíbet (oeste), cuyo acceso está restringido para los diplomáticos y periodistas.

Branstad "alentó al gobierno chino a entablar un diálogo de fondo con el Dalái lama o sus representantes, sin condiciones previas, con el objetivo de llegar a un acuerdo que pueda resolver las diferencias", indicó a la AFP una portavoz de la embajada en un mensaje.

Las organizaciones de defensa de los derechos humanos acusan a China de reprimir la religión, la cultura, y el separatismo en Tíbet. Pekín asegura que protege en esta región la libertad de creencia religiosa y que ha invertido para modernizarla y aumentar el nivel de vida.

El Dalái Lama, desde que se exiliara en India en 1959 después de un levantamiento fallido en la capital tibetana Lhasa, intenta alcanzar un compromiso con el gobierno chino sobre el destino de los tibetanos.

El líder budista, tras haber pedido la independencia de Tíbet, milita ahora por una autonomía reforzada. Pero las negociaciones entre sus enviados y Pekín están en punto muerto desde 2010.

Algunos observadores críticos acusan a China de querer ganar tiempo, esperando a que el deceso del líder religioso, de 83 años, atenúe la presión internacional.

Durante su visita, Terry Branstad visitó en Lhasa el palacio de Potala (la exresidencia de los Dalái lamas) y el Jokhang (el templo más sagrado del budismo tibetano). El embajador se reunió igualmente con altos responsables religiosos y culturales.

"Compartió sus preocupaciones respecto a la injerencia del gobierno chino en la libertad de los budistas tibetanos de organizar y de practicar su religión", indicó la portavoz de la embajada.


"El embajador habló de nuestras tradicionales preocupaciones sobre la falta de acceso permanente a la región autónoma de Tíbet", señaló.

Para viajar a Tíbet, los extranjeros necesitan un permiso especial. Los turistas generalmente lo obtienen fácilmente. Pero los diplomáticos, y aún más los periodistas, tienen dificultades para lograrlo.

 

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