Los búlgaros reciben la presidencia de la UE con protestas contra el Gobierno

Policías pidiendo mejores salarios, mujeres y hombres criticando la pasividad contra la violencia machista o ecologistas denunciando la ilegalidad un proyecto urbanístico: centenares de búlgaros salieron hoy a la calle para protestar contra su Gobierno, el mismo día en el que asume oficialmente la presidencia de turno de la Unión Europea.

El maratón de protestas arrancó al mediodía con una concentración frente al Parlamento para exigir al Gobierno que ratifique el Convenio de Estambúl sobre prevención y lucha contra la violencia contra la mujer.

Pero la protesta más llamativa ha sido la que han protagonizado los agentes de Policía para llamar la atención sobre sus bajos salarios y pedir un aumento del 15 %.

El sueldo medio en el país más pobre de la UE ronda los 500 euros, mientras que la pensión mínima llegó en 2017 a los 100 euros.

Unos 250 agentes se desplegaron a lo largo de la carretera que une el aeropuerto con Sofía con pancartas reivindicativas al paso de los vehículos que trasladaban al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker; del Consejo Europeo, Donald Tusk, y del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, entre otros altos cargos.

Esos mismos policías se concentraron por la tarde frente al Teatro Nacional, donde se celebró la ceremonia oficial.

El primer ministro, Boiko Borisov, recibió esta mañana a miembros del sindicato policial, a los que prometió 50 millones de euros en salarios.

Cerca de donde se manifestaron los policías, varios cientos de personas denunciaron la decisión del Gobierno de permitir nuevas instalaciones turísticas en el Parque Nacional de las montañas de Pirin, parte del Patrimonio Mundial de la Unesco.

Los manifestantes consideran que ese proyecto urbanístico viola, al menos, tres acuerdos internacionales y varias directivas de la Unión Europea de protección medioambiental.

"Lo que pasa en Pirin es el resultado de la fuerte corrupción en que se ha hundido el Gobierno de Borisov", declararon los organizadores de otra protesta que tuvo lugar por tarde bajo el lema "No a la corrupción".

Las protestas se desarrollaron con calma y sin incidentes, con la excepción de un grupo de unos 30 anarquistas y pro rusos que quemaron banderas de la Unión Europea.

"En las sociedades democráticas, las protestas son la forma más normal de expresión de opinión", declaró Lilyana Pavlova, ministra para la Presidencia de la UE.

"Otra cuestión es si estas protestas se han organizado de forma tendenciosa para estar bajo la luz de los focos o para atraer la atención de los medios internacionales. O, en el peor de los casos, para manchar la reputación y la imagen de Bulgaria", dijo.

El Gobierno neutralizó a última hora otras dos protestas, concediendo fondos adicionales a la Universidad de Sofía y a la Academia Búlgara de Ciencias, que habían anunciado manifestaciones para denunciar su insuficiente financiación.

Una reciente encuesta revela que el 76 % de los búlgaros considera la presidencia europea "importante" para el país, aunque apenas un 37 % cree que el Gobierno, liderado por el incombustible populista Boiko Borisov, esté preparado para afrontar el reto.

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