Rosario Murillo pide librar a nicaragüenses de odio, negativismo y pesimismo

La vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, pidió hoy a San Rafael Arcángel librar a los nicaragüenses de enfermedades como el odio, el negativismo, el pesimismo y la intención de destruir, ante la crisis sociopolítica en el país que ha dejado cientos de muertos desde abril.

"San Rafael Arcángel, el médico; San Rafael Arcángel, el que puede sanar, interceder para sanar, para librarnos de enfermedades como el odio, la negatividad, el pesimismo, como, sobre todo, la intención de destruir", exhortó Murillo, también primera dama, en un mensaje a través de medios oficiales.

A juicio de Murillo, en Nicaragua, tras la crisis que comenzó en abril pasado, aún quedan "unos puchitos (pocos) por allí con ese lenguaje destructivo".

"Esos profetas de calamidades, esas personas que no tienen fe, desprovistas de esperanza; unos cuántos por ahí, que destruyeron y quieren seguir destruyendo", continuó.

Afirmó que el Gobierno del presidente Daniel Ortega sigue adelante "con la luz de Dios, porque en su luz veremos la luz".

Por tanto, insistió en pedir a San Rafael Arcángel interceder ante el Señor "para traernos salud espiritual, salud de corazón, salud en el ánimo y el aliento de los que todavía no creen, (porque) tal vez no han sido creyentes".

"Pero los que creemos, sabemos que en la luz de Dios veremos la luz, y en la luz de Dios seremos salvos, seremos sanos", añadió.

Nicaragua vive una crisis social y política que ha generado protestas contra el Gobierno de Daniel Ortega y un saldo de entre 325 y 528 muertos, según organismos de Derechos Humanos locales y extranjeros, mientras que el Ejecutivo cifra en 199 los fallecidos.

La oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) han responsabilizado al Gobierno de "más de 300 muertos", así como de ejecuciones extrajudiciales, torturas, obstrucción a la atención médica, detenciones arbitrarias, secuestros y violencia sexual, entre otras violaciones a los Derechos Humanos.

Ortega ha negado las acusaciones y ha asegurado que se trata de un intento de "golpe de Estado".

Las manifestaciones contra Ortega comenzaron el 18 de abril pasado por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario, después de 11 años en el poder.

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