Geri Horner se sometió sin éxito a un tratamiento de fertilidad

La cantante Geri Horner (45) se siente doblemente afortunada por la oportunidad que ha tenido este año de convertirse en madre por segunda vez con el nacimiento de su pequeño Monty, fruto de su matrimonio con el empresario Christian Horner, ya que además de poder revivir 10 años después las gratas experiencias que ya le brindó la llegada al mundo de su primogénita Bluebell, lo hizo en un momento de su vida en que ya daba por hecho que no podría tener más hijos.Y es que como ha revelado ahora la ex Spice Girl, tras su boda con el expiloto de Fórmula Uno -en junio del año pasado- hizo todo lo posible por quedarse embarazada de nuevo y, de hecho, no dudó en recurrir como último recurso a un tratamiento de fertilidad que no tuvo los resultados esperados.

Poco después de haber perdido toda esperanza, sin embargo, Geri se percató de que Monty ya se estaba gestando en su seno."El caso es que quería tener otro bebé y supe que tenía que optar por la vía de la reproducción asistida, y ni eso funcionó. Mi deseo era evidentemente tener a mi hijo de forma natural, pero pensé que ya no era posible. Y cuando me mentalicé de que no había nada que pudiera hacer, pensé: 'Bueno, ya tengo una niña, mi marido tiene otra, y hay que aceptar que esa es nuestra descendencia'. Y luego, Monty va y nos llega de forma natural", explica a la revista Red.

Con tres retoños en su vida cotidiana -incluida Olivia, la hija de cuatro años de Chris-, la cantante británica se siente plenamente satisfecha y, sobre todo, reconfortada ante el hecho de que las hermanas mayores de Monty están siempre pendientes de él y decididas a contribuir en la medida de lo posible a sus cuidados.

"Bluebell es muy dulce con él. Me ayuda a cambiarle los pañales y muchas veces es ella la que lleva su carrito", confiesa sobre la mayor de los tres niños, de once años.Desde que Chris y Olivia entraran en su vida hace algo más de dos años, Bluebell parece haberse adaptado con rapidez a todos los cambios que se han venido produciendo en la dinámica doméstica y, afortunadamente para todos, no ha necesitado demasiado tiempo para aceptarles a ambos como miembros esenciales de su familia.

"Nunca he querido forzarla a nada con respecto a sus sentimientos. Le llama papá, pero esa ha sido su elección. Tienen un vínculo muy fuerte, el mismo que Bluey tiene con su hermanastra y ahora con su nuevo hermanito. Es una niña con un corazón enorme y estoy muy orgullosa de ella", explica en la entrevista.

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