Se agrava el conflicto en Finlandia por polémica ley que facilita el despido

Varios sindicatos finlandeses han anunciado hoy nuevas movilizaciones a partir de la próxima semana en protesta contra un polémico proyecto de ley del Gobierno de Helsinki que facilitaría el despido en las empresas con menos de diez trabajadores.

El Sindicato de la Industria, uno de los más poderosos del país nórdico, ha convocado tres días de huelga a partir del viernes próximo en cerca de 90 fábricas, principalmente del sector forestal, en la que participarán unos 7.000 trabajadores.

Los paros rotarán las dos semanas siguientes a otros sectores productivos, con huelgas de tres días cada semana, si el Gobierno no retira el proyecto de ley, según el citado sindicato.

La organización sindical Pro, la mayor del sector privado, se sumó a las movilizaciones y anunció tres jornadas de huelga en las mismas fechas, aunque también limitó su alcance para que sólo afecte a un número limitado de sus afiliados.

Asimismo, varios sindicatos del sector público y la sanidad han extendido a sus miembros la prohibición de trabajar horas extras y cambiar los turnos de trabajo cuando le convenga a la empresa.

Este conflicto, que ya causó una jornada de huelga en varios sectores el pasado 3 de octubre, se ha agravado tras la negativa del Ejecutivo de centroderecha a paralizar la tramitación de la ley, tal y como exigen las organizaciones sindicales.

Los sindicatos acusan al Gobierno del primer ministro Juha Sipilä de promover unilateralmente una ley que debilitaría los derechos laborales de los trabajadores de las microempresas y crearía una desigualdad en función del tamaño del lugar de trabajo.

"Llevamos desde el mes de abril oponiéndonos a esta ley y ofreciéndonos a negociar con el Gobierno, pero en todo momento se han negado a reunirse con nosotros", afirmó hoy a la prensa el líder del Sindicato de la Industria, Riku Aalto.

Para el dirigente sindical, el proyecto de ley es una medida más del actual Ejecutivo finlandés orientada a debilitar la posición de los trabajadores y los parados, los que más están sufriendo, según él, las políticas de reactivación económica y aumento de la competitividad.

"Esto no es sólo una reacción del Sindicato de la Industria, sino de gran parte del movimiento sindical, donde existe una fuerte indignación con las acciones del Gobierno durante los últimos tres años y medio", añadió Aalto.

Por su parte, el Gobierno de Sipilä considera que estas movilizaciones tienen un trasfondo político, más que laboral, y acusa a los sindicatos de pretender inmiscuirse en la labor legislativa del Parlamento.

Sipilä, para quien la reacción de los sindicatos es desproporcionada, defiende que la nueva ley forma parte de sus políticas de empleo y asegura que fomentará la contratación en las empresas con menos de diez empleados.

En un gesto muy poco habitual, Sipilä, cuya coalición cuenta con una ajustada mayoría absoluta, llevó el asunto al Parlamento finlandés el pasado miércoles, logrando, como era previsible, un voto de confianza a sus políticas económicas.

Recibe todos los días en tu mail los titulares más importantes