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El pastelito más representativo de Portugal

Más de 180 años con el mayor secreto de la cultura gastronómica: los pasteles de Belém

Seamos sinceros hay países en los que uno piensa y lo primero que se te viene a la mente es el fútbol, ¿o no? uno de esos es Portugal, sobre todo en este conteo regresivo al súper evento deportivo mundialista .

Pero este hermoso país es mucho más que eso y hoy les contaré acerca del segundo ícono de esta nación, lo digo porque creo que el primero es CR7 jajaja... (just kinding).


El Pastel de Belém, no se encuentra en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de Portugalporque es un negocio familiar desde 1837 y se supone solo los maestros de cocina saben la receta, y además se supone que hacen un juramento de silencio, por lo cual la preparación del pastel no es un conocimiento de dominio público. Pero su trascendencia ha sido tal que esta receta es considerada uno de los secretos mejor guardados en la cultura gastronómica portuguesa . Si bien es cierto en muchos lugares podrás encontrar Pasteles de Nata, que visualmente son idénticos, si llegas a probar el Pastel de Belém verás que son otra cosa totalmente diferente. ¡Se me hace la boca agua, Dios!


Yo que soy una dulcera empedernida, obviamente tenía que probarlos porque comerte un bocadillo de esta belleza significa probar historia, así que se me juntaron dos cosas que me encantan, ¡man quién puede resistirse a esa delicia, hasta me hacía ojitos!

Para no hacerles largo el cuento, primero los ubico, Santa María de Belémes un freguesia (representantes civiles de las antiguas parroquias católicas) portuguesa que pertenece al concelho (división administrativa territorial como municipio o ayuntamiento) de Lisboa, y aquí se encuentra el Monasterio de los Jerónimos (1501), lugar donde cuenta la historia surge esta receta.

Cerca del monasterio funcionaba una refinería de caña de azúcar asociada a una pequeña tienda de comercio variado.

En 1820 con la revolución liberal portuguesa se desataron los disturbios y en 1834 los conventos del lugar cierran sus puertas. Como en toda crisis uno trata de ver que hace para sobrevivir, y en ese momento alguien del Monasterio de los Jerónimos en un ambiente incierto decide vender la receta de este manjar a la tienda de la refinería. En algunas fuentes mencionan que quien realizó la compra fue el empresario portugués, Domingos Rafael Alves y que los dueños del local actual son sus descendientes.



La fama del Pastel de Belém ha trascendido de tal manera que se forman enormes filas para degustarlos con una pequeña taza de café, ya que el local se encuentra a la siguiente cuadra del monasterio y la cafetería forma parte de las atracciones turísticas de Belém junto al resto de los monumentos. Los pasteles han logrado ser parte de las 7 maravillas gastronómicas de Portugal, y con justa razón, porque +180 años no se fuman en pipa.





PERFIL

Daisy Serracin

Milenial. Rebelde con causa. Estudié producción audiovisual para romper la línea recta de médicos y abogados en mi familia. Amante de la fotografía y el intercambio cultural. He realizado estudios en administración y recursos humanos, lo que me llevó a conocerme mejor y entender con más facilidad a los demás. Creativa y soñadora, pero sin dejar de pisar tierra.

 Tuve la oportunidad de trabajar en un proyecto cultural, enamorándome aún más de mi Panamá.

 Con herencia de dos países diferentes y con ansias de compartir conocimiento y vivencias a través de mis fotos, inicio Shot Cultural, para crear una comunidad de diversidad e intercambio entre etnias, religiones y culturas.